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Estudio muestra que la industria brasileña necesita un salto tecnológico

  • 11/02/2018 17h58publicação
  • Brasilialocalização
Jonas Valente – Reportero de Agência Brasil
Ortigueira (PR) - O presidente interino Michel Temer participa de inauguração da nova fábrica de celulose da empresa Klabin, em Ortigueira, no interior do Paraná (Isac Nóbrega/PR)

De los 24 sectores de la industria brasileña, 14 necesitan dar un salto tecnológico para adaptarse a lo que viene siendo llamado por empresas y organismos internacionales de Industria 4.0.Isac Nóbrega/PR

De los 24 sectores de la industria brasileña, 14 necesitan dar un salto tecnológico para adaptarse a lo que viene siendo llamado por empresas y organismos internacionales de Industria 4.0. La evaluación es resultado de un estudio divulgado recientemente por la Confederación Nacional de la Industria (CNI).

Se analizaron las tasas de productividad, exportación, importación e innovación de diversos segmentos industriales brasileños, y se realizó una comparación con las 30 mayores economías del mundo para evaluar la situación de las compañías nacionales en los mercados interno y externo.

El término Industria 4.0 pasó a ser utilizado en los últimos años para designar la integración de diversos tipos de tecnología en el proceso productivo. Entre ellos están la llamada Internet de las Cosas, la recolección y procesamiento de datos a gran escala (conocidos internacionalmente como Big Data), la impresión en 3D, la robótica avanzada y la inteligencia artificial.

La implantación de estos recursos sería parte de una nueva forma de organización industrial vinculada a una transformación más profunda de los mercados, denominada "Cuarta Revolución Industrial" por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y otros foros internacionales. La idea fue lanzada sobre todo en países europeos, como forma de buscar la ampliación de la productividad sin reducción de costo de la fuerza de trabajo y el mantenimiento de la competitividad frente al ascenso de nuevos polos productivos, como China.

Todavía lejos

Según el estudio de la CNI, aún están lejos de llegar a ese nivel las industrias brasileñas de los sectores de impresión y reproducción, farmoquímicos y farmacéuticos, químicos, minerales no metálicos, cuero y calzados, ropa y accesorios, textiles, máquinas y aparatos eléctricos, otros equipos de transporte, productos de metal, máquinas y equipos, muebles, artículos de caucho y plástico, y productos diversos.

En términos de productividad, quedan por encima del promedio de los demás países analizados solo los segmentos de extracción, productos derivados de petróleo y biocombustibles, metalurgia y humo. Ya cuando se considera la tasa de innovación, el desempeño superior a las demás economías ocurre en las industrias de extracción, alimentos y muebles.

El estudio destaca que la adaptación a esta nueva organización es distinta en cada segmento, pero que este fenómeno es una realidad y todas las ramas necesitan actualizarse para seguir compitiendo en los mercados interno y externo.

Rapidez y obstáculos

“La velocidad de difusión de las tecnologías habilitadoras de esa revolución indica que la llegada y la consolidación de la Industria 4.0 será también mucho más rápida si comparada a casos anteriores. La capacidad de la industria brasileña de competir internacionalmente dependerá, por lo tanto, de nuestra capacidad de promover esa transformación”, dice el estudio.

Según la CNI, la necesidad de este salto tecnológico se da especialmente por el hecho de que la productividad de la industria nacional cayó durante 10 años consecutivos en la comparación con otros países hasta 2014. Ese problema, asociado a las dificultades de innovación, aumenta la distancia entre Brasil y las economías más ricas del planeta.

João Emilio Gonçalves, director ejecutivo de Política Industrial de la CNI, destaca la importancia de esos cambios en todos los tipos de industria. “Son estratégicos para las empresas en situación de baja competitividad respecto al mundo y para las que ya los están realizando, una vez que este proceso está ocurriendo en otros países. Quien hoy es competitivo, mañana puede no serlo”, advierte.

Gonçalves considera que uno de los obstáculos para la adaptación a la Industria 4.0 es el hecho de que muchas compañías aún no están familiarizadas con el concepto. “Hasta hace tres años, nadie sabía lo que era. Estamos buscando mostrar que no es ficción, que es un fenómeno que empieza a suceder y es algo que tiene sentido en el mundo y en Brasil para la inserción en el mercado", comenta.

Según el director, las empresas que quieran adaptarse a ese nuevo paradigma deben elaborar sus planes de digitalización identificando las necesidades de actuación tecnológica y de integración de sus procesos productivos. “Y eso va a exigir inversión en modernización, entrenamiento de personal, adaptación de tecnologías etc.”, dice.

São Paulo - Campanha Força Amiga disponibiliza robôs interativos que compartilham mensagens de conscientização sobre o câncer de colo do útero em unidades do Poupatempo (Rovena Rosa/Agência Brasil)

Ricardo Antunes, profesor de Sociología de la Universidad de Campinas, alerta para la reducción de puestos de trabajo por medio de la robótica y el empeoramiento de la calidad del trabajo.Rovena Rosa/Agência Brasil

Concepto importado

Ricardo Antunes, profesor de Sociología de la Universidad de Campinas y autor de libros sobre los cambios en el mundo del trabajo, explica que la noción de Industria 4.0 fue elaborada a partir de la realidad de las economías más ricas, como Alemania, y no puede ser importada a los países del llamado "Sur Global", que no tienen destaque en mercados tecnológicos de vanguardia.

“En países como Brasil e India, si uno avanza digitalmente sin regulación social y sin garantía de derechos sociales, aumenta aún más las condiciones de precarización del trabajo y crea una brecha entre sectores industriales avanzados pequeños, de nivel europeo, y un área industrial contaminante y con pésimas condiciones, como la de extracción y agronegocio”, pondera.

Otros riesgos, añade Antunes, son la reducción de puestos de trabajo por medio de la robótica y el empeoramiento de la calidad del trabajo. “Hay un proceso de desaparición de la barrera entre la vida privada y la pública, porque uno va a casa pero sigue disponible para las demandas, cumpliendo metas en un volumen de trabajo creciente”, afirma.


Traducción: Leonardo Vieira

Edición: Augusto Queiroz / Nira Foster