Feminicidios en Brasil superan en 38% las cifras oficiales
Brasil registró 6.904 víctimas de feminicidio en 2025, entre casos consumados y tentativas, lo que representa un aumento del 34% respecto al año anterior, cuando hubo 5.150 víctimas. Fueron 4.755 intentos y 2.149 asesinatos, totalizando casi seis (5,89) mujeres muertas por día en el país.

Los datos provienen del Informe Anual de Feminicidios en Brasil, elaborado por el Laboratorio de Estudios de Feminicidios de la Universidad Estatal de Londrina (Lesfem/UEL), el cual también detalla el perfil de las víctimas y de los agresores.
El relevamiento supera en un 38,8% —es decir, en más de 600 casos— el número de víctimas de feminicidio divulgado por el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública (MJSP) a través del Sistema Nacional de Información de Seguridad Pública (Sinesp). Los datos que figuran en dicho sistema son informados por los estados. Según la última actualización del mes pasado, se reportaron 1.548 mujeres muertas por feminicidio en 2025.
La investigadora del Lesfem, Daiane Bertasso, integrante del equipo que elaboró el informe, explicó que el subregistro de los casos de violencia contra la mujer se refleja en esta diferencia de datos. Tanto la ausencia de denuncias como la falta de tipificación de los delitos al momento del registro contribuyen a esta subnotificación.
“Aun cuando nuestros datos son superiores a los de seguridad pública [Sinesp], creemos que todavía existe un subregistro. Esto se debe a que no todos los crímenes de feminicidio son reportados o difundidos en los medios. Por nuestra experiencia e investigaciones, creemos que este registro es todavía inferior a la realidad, lamentablemente”, afirmó Bertasso.
En la metodología adoptada para el informe, se generan "contra-datos" a partir del Monitor de Feminicidios en Brasil (MFB), del propio Lesfem, encargado del monitoreo diario de fuentes no estatales que abordan muertes violentas intencionales de mujeres, como sitios de noticias. Además del tratamiento cuantitativo y cualitativo de estos datos, se realiza un cotejo con los registros oficiales.
“Las investigadoras que llevan a cabo estos registros sobre los casos, que leen las noticias, tienen una mirada más aguda para identificar cuándo se trata de un intento de feminicidio. En cambio, respecto a los registros de seguridad pública, por ejemplo, no todos los municipios y estados invierten en una formación específica para que los profesionales identifiquen este tipo de delito”, señaló la investigadora.
El análisis del Lesfem destaca que, entre los casi 7 mil casos consumados e intentos de feminicidio, predomina el crimen en el ámbito íntimo (75%); es decir, casos en los que el agresor forma o formó parte de su círculo cercano, como parejas, exparejas o la persona con quien la víctima tiene hijos. La mayoría de las mujeres fue asesinada o agredida en su propia casa (38%) o en la residencia de la pareja (21%).
La mayor parte de las víctimas (30%) se encontraba en el rango de edad de los 25 a los 34 años, con una mediana de 33 años. Al menos el 22% de las mujeres, en total, había realizado denuncias contra los agresores antes del feminicidio.
El 69% de las víctimas, con datos conocidos, tenía hijos o dependientes. Según el relevamiento, 101 víctimas estaban embarazadas al momento de la violencia y 1.653 niños quedaron huérfanos por la acción de los criminales.
En cuanto al perfil del agresor, la edad promedio es de 36 años. La mayoría actuó de forma individual: el 94% de los feminicidios fue cometido por una sola persona, frente al 5% practicado por varias. Sobre el medio utilizado, casi la mitad (48%) de los crímenes se cometió con arma blanca, como cuchillo, hoz o navaja.
En el 7,91% de los casos con datos conocidos se registró la muerte del sospechoso tras el feminicidio – la mayoría por suicidio. Su detención fue confirmada en al menos el 67% de los incidentes con información disponible.