Activistas denuncian una “masacre” por la operación policial en Río
Activistas que acompañaron la retirada de más de 60 cuerpos de una zona de mata un día después de la mayor operación policial jamás realizada en Río de Janeiro calificaron el evento como una “masacre” y una “chacina” perpetradas por las fuerzas de seguridad.

El emprendedor Raull Santiago, nacido en la favela Morro do Alemão, fue uno de los primeros en informar sobre el hallazgo de los cuerpos, por transmisiones en vivo en sus redes sociales.
“Esta es la cara de la ciudad maravillosa, capital de América Latina cuando pensamos en turismo. Y amo mi ciudad, mi estado, mi favela, pero hay momentos en los que la desigualdad grita, el poder dirige su odio y transmite, de la forma más brutal posible, su mensaje a quienes vivimos en comunidades como la nuestra”, lamentó.
Conteo
“Desafortunadamente, por mi realidad, ya estoy acostumbrado a ver cuerpos baleados, destrozados, pero con esto nunca voy a acostumbrarme”, dijo Santiago sobre el llanto de las madres frente a los cuerpos de sus hijos.
El martes (28), día de la operación, las autoridades habían confirmado 64 muertos, incluidos cuatro policías. Sin embargo, al menos otros 70 cuerpos fueron retirados por vecinos de zonas de mata y reunidos en una plaza de la comunidad, desde donde fueron posteriormente recogidos por el Cuerpo de Bomberos.
Si no hay duplicidad en las cifras y si todos los cuerpos encontrados fueron realmente víctimas de la operación, el número de muertos podría superar los 130.
“Tanto estas ejecuciones como los policías que murieron son hitos históricos que gritan la ineficiencia de la política de seguridad pública de Río de Janeiro. O, peor aún, la manera en que está diseñada, estructurada, pensada y aplicada para tratar con ciertas vidas”, afirmó Santiago.
Responsabilidad
El presidente de la organización no gubernamental Río de Paz, Antônio Carlos Costa, también acompañó la retirada de los cuerpos en la mañana de este miércoles (29) y pidió la responsabilización del gobernador del estado, Cláudio Castro, por la tragedia. Recordó, sin embargo, que este episodio se asemeja a muchos otros ocurridos en el estado.
“¿Qué hay de nuevo en esta masacre? Solo su magnitud, la cantidad de muertos… Lo que no es nuevo es esta política de seguridad pública, la destrucción de la vida del habitante de la comunidad. Cuando escuchamos las respuestas sobre la operación, oímos lo mismo que se decía hace 40 o 50 años”, lamentó.
“Las causas de este gravísimo problema social ya fueron aclaradas, pero ¿por qué no se implementan medidas tan obvias? Porque falta voluntad política. Porque quienes mueren son los habitantes de las comunidades y porque se eligen hombres que logran llegar a los más altos cargos con el discurso de ‘el buen delincuente es el delincuente muerto’”, completó Costa.
El gobernador de Río de Janeiro, Cláudio Castro, ha defendido el megaoperación. Según él, la acción fue planificada durante seis meses, resultado de más de un año de investigaciones, contó con la autorización del Poder Judicial y fue acompañada por la Fiscalía del estado.
Especialistas consultados por Agência Brasil criticaron la acción, que generó un gran impacto en la capital de Río y no logró su objetivo de contener el crimen organizado. Para la profesora del Departamento de Seguridad Pública de la Universidad Federal Fluminense (UFF), Jacqueline Muniz, la operación fue amateur y una “torpeza político-operacional”.
Movimientos populares y de favelas también criticaron las acciones policiales y afirmaron que “la seguridad no se construye con sangre”.