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Internacional

Proarmamentismo de Trump podría beneficiar a criminales en Brasil

El 54% de los fusiles ilegales en Brasil provienen de EE. UU.
Lucas Pordeus León - Reportero de Agência Brasil
Publicado en 17/07/2026 - 11:02
Brasilia
Rio de Janeiro (RJ), 05/09/2025 – Armas militares são apresentadas durante estágio de preparação para jornalistas para atuação em áreas de conflito, no Centro Conjunto de Operações de Paz do Brasil (CCOPAB), na Vila Militar, na zona oeste do Rio de Janeiro. Foto: Tomaz Silva/Agência Brasil
© Tomaz Silva/Agência Brasil

El paquete de 34 medidas del gobierno de Donald Trump para flexibilizar las normas sobre la venta de armas en Estados Unidos podría facilitar el acceso a armamento pesado a las facciones criminales en Brasil, según opinan expertos en seguridad pública consultados por Agência Brasil.

Entre las medidas propuestas por el Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) en EE.UU. se incluyen la autorización para comprar armas por correo; la reducción del tiempo en que los vendedores deben conservar los registros de ventas; y una verificación menos estricta de los antecedentes de los compradores.

La flexibilización de Trump preocupa a los expertos en Brasil, ya que EE. UU. es uno de los principales proveedores de armas en el mundo.

En México, el 80% de las armas incautadas a los cárteles de drogas provienen del país vecino. En Haití, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que la mayoría de las armas de las bandas que controlan cerca del 80% la capital Puerto Príncipe provienen de EE. UU.

Según datos de la ATF recopilados en un estudio de la Universidad de Harvard, el 73% de las armas de fuego incautadas en países del Caribe entre 2018 y 2022 procedían de EE. UU.

Medidas de Trump preocupan a Brasil

En Brasil, un estudio publicado en la revista británica Journal of Illicit Economies and Development indica que, de los 1.700 fusiles ilegales incautados en el sureste del país entre 2019 y 2023, el 54% provenía de Estados Unidos.

"Esto coloca a EE. UU. como el principal país de origen de los fusiles ilegales, un recurso crucial para mantener y expandir el crimen organizado", escribieron los investigadores brasileños Bruno Langeani y Natalia Pllachi.

Agência Brasil entrevistó a Bruno Langeani, consultor sénior del Instituto Sou da Paz. Según él, las medidas de Trump son "bastante preocupantes", ya que "sin duda facilitan el acceso de las facciones brasileñas a estas armas".

"Estados Unidos enfrenta un problema con esta normativa preexistente, que permite la venta de piezas semielaboradas sin control ni registro. Este hecho representa un grave problema para Brasil", señaló.

Según Langeani, las armas desmontadas son más fáciles de enviar al extranjero porque pasan desapercibidas en las aduanas.

"Es muy común que estas piezas se envíen por correo. Es difícil detectarlas porque no son un arma completa. Si pasan por un escáner de rayos X y no hay personal capacitado para reconocer las piezas, se vuelve más complicado detectarlas y combatirlas", añadió.

Considerando todas las armas de fuego de tipo militar incautadas en la región sudeste, no solo los fusiles, los principales países de origen son Brasil, seguido por EE. UU., Alemania y Bélgica.

Bruno Langeani señala que las "deficiencias en la recopilación de datos" sobre las armas ilegales incautadas dificultan el análisis del tráfico ilegal de armas en Brasil, ya que en muchos casos no se ha identificado el origen de las armas.

El lobby proarmas

Robson Rodrigues, científico social e investigador del Laboratorio de Análisis de la Violencia de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (LAV/UERJ), destaca que el lobby proarmas en EE. UU. es poderoso y trabaja para disminuir la supervisión de la venta de armas.

"Las agendas de estos países extranjeros que buscan expandir sus mercados hallan en Brasil un público atractivo. Es evidente que, al aumentar la oferta y facilitar la adquisición de armas en EE. UU., estas llegarán aquí con mayor intensidad", comentó.

En septiembre de 2025, el gobierno de Trump revocó las restricciones a la exportación de armas de fuego a 36 países, entre ellos algunos con historial de desvío de armas hacia el crimen, como Paraguay, Colombia, Surinam, Bolivia y Perú, vecinos de Brasil.

Al anunciar la medida, el Departamento de Comercio de EE. UU. explicó que el levantamiento de las restricciones "permitirá a los fabricantes de armas de fuego estadounidenses competir en los mercados extranjeros, generando cientos de millones de dólares al año en oportunidades de exportación".

"Se puede afirmar que EE. UU. está exportando con menos evaluaciones de riesgo, lo que incrementa la probabilidad de que esas armas sean objeto de tráfico", comentó Langeani, del Instituto Sou da Paz.

Contradicción

El científico de la UERJ Robson Rodrigues destacó la "contradicción" en la política de Trump que, por un lado, busca combatir a los cárteles en América Latina, pero por otro, liberaliza el acceso a las armas en EE. UU.

"Clasifican a los cárteles como organizaciones terroristas, pero no hacen ningún esfuerzo conjunto para limitar el acceso de estas organizaciones a las armas. Y no se trata solo del tema de las armas, sino también del blanqueo de dinero", dijo.

Robson Rodrigues afirmó que es necesario combatir tanto el lado de la oferta de drogas, centrado principalmente en América Latina, como el de la demanda, presente dentro de los propios Estados Unidos.

"Las organizaciones criminales en EE. UU. y Europa generan más beneficios que los cárteles de México o Brasil, ya que obtienen ganancias en la venta al por menor, lo que aumenta su margen de beneficio. Es necesario enfrentar el problema desde todos los ángulos y no centrarse en un solo lado, dejando el otro completamente desprotegido", reflexionó.

Para este experto en criminalidad, esta aparente contradicción se explica por "los intereses económicos de la industria armamentística estadounidense, que están por encima de cualquier interés humanitario o social".

Bruno Langeani opina que la política interna de EE. UU. contradice el discurso de Trump sobre la lucha contra las drogas en América Latina.

"Si el interés del gobierno estadounidense en debilitar la delincuencia organizada fuera genuino, debería actuar de forma opuesta para reducir y dificultar el acceso de las organizaciones criminales a las armas que provienen de EE. UU.", afirmó.

Entre 2008 y 2024, la facturación de la industria de armas de fuego y municiones en EE. UU. creció un 379%, mientras que el número de empleos aumentó un 130%, alcanzando US$ 91.700 millones y 382.000 puestos de trabajo, respectivamente. Los datos provienen de la Asociación Comercial de la Industria de Armas de Fuego (NSSF, por sus siglas en inglés).