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Medio ambiente

Mercantilización de la agenda climática preocupa a científicos

Políticas de países ricos podrían agravar brechas sociales
Rafael Cardoso - Reportero de Agência Brasil
Publicado en 26/10/2025 - 09:00
Río de Janeiro
Conferência das Nações Unidas sobre a Mudança do Clima – COP28. – Meio Ambiente; mudanças climáticas; poluição do ar; fumaça fábricas; chaminés; CO2. Foto: Ralf Vetterle/Pixabay
© Ralf Vetterle/Pixabay

Brasil exporta manganeso a países como Estados Unidos, México, Noruega, China e India. Este metal, producido en la región de Río Preto, en el municipio de Marabá (estado de Pará), es muy demandado por ser considerado un mineral estratégico en la transición hacia energías más limpias, con el objetivo de reemplazar combustibles fósiles y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático.

El manganeso se utiliza, por ejemplo, en las baterías de vehículos híbridos y eléctricos. Sin embargo, un estudio de las investigadoras Ailce Alves y Larissa Santos revela que, detrás de esta búsqueda de sostenibilidad, persisten serios impactos ambientales y sociales para la población local.

Problemas como polvo, barro, riesgos de accidentes, posibles rupturas de presas de residuos y conflictos internos destacan entre los impactos de la minería en Río Preto. Según los analistas, esto evidencia que la transición energética podría ser un pretexto para que las empresas mineras mantengan prácticas destructivas con la naturaleza y las relaciones socioambientales, acentuando las desigualdades.

El estudio se incluye en la colección de libros "Politicising Climate: Power, Territories and Resistance". Los tres primeros volúmenes se presentaron el pasado lunes (20) en Río de Janeiro, y el cuarto se lanzará a finales de mes.

Esta obra resulta de un esfuerzo conjunto entre la Fundación Rosa Luxemburgo, el Programa de Posgrado en Ciencias Sociales del Desarrollo, Agricultura y Sociedad de la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro (CPDA/UFRRJ), el Colectivo de Investigación en Desigualdad, Economía y Política Ambientales y la Editorial Funilaria.

La colección examina las disputas en torno a la política energética, gestión territorial y la mercantilización de la naturaleza, buscando fortalecer la defensa de la justicia socioambiental, la lucha contra el racismo ambiental y el colonialismo verde, que describe la intervención de países ricos en la preservación ambiental en naciones en desarrollo.

"Nos proponemos analizar y cuestionar las políticas y los actores involucrados en las discusiones sobre el cambio climático, así como las soluciones propuestas por los actores dominantes. Destacamos también las implicaciones territoriales, de clase, raza y género y las asimetrías históricas entre el Norte y el Sur Global", explica Elisangela Paim, científica social y organizadora de la colección.

"Es importante recordar que estas políticas no avanzan sin resistencia. De hecho, surgen numerosas formas de lucha en los contextos analizados y vividos. La colección dialoga y se compromete con estas resistencias, proporcionando apoyo teórico y político para fortalecer propuestas y reexistencias", añade.

Los debates de los libros buscan ir más allá de las narrativas predominantes sobre el cambio climático y la transición energética, temas que serán discutidos el próximo mes en Belém, durante la 30.ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) en Belém el próximo mes. Los autores critican las estrategias de gobiernos y empresas de agronegocios, minería y producción de combustibles fósiles, que no fomentan cambios estructurales y trivializan el debate climático.

Enchente histórica atinge mais de 800 famílias na região de fronteira (Sérgio Vale/Agência de Notícias do Acre)
Los países industrializados, responsables históricos de la mayoría de las emisiones, deberían financiar la mitigación, adaptación y reparación de daños en el Sur Global - Sérgio Vale/Agência de Notícias do Acre

"Los textos de la colección destacan los impactos de la llamada transición verde, que perpetúa una especie de continuidad colonial en el mundo, donde los países ricos priorizan lo verde en su territorio y los daños ambientales ocurren en otros lugares", afirma David Williams, director del Programa de Justicia Climática Global de la Fundación Rosa Luxemburgo en Nueva York.

"Los países industrializados, responsables históricos de la mayoría de las emisiones, deberían financiar la mitigación, adaptación y reparación de daños en el Sur Global. Sin embargo, esta promesa nunca se ha cumplido. La llamada 'financiación climática' sigue basada en préstamos, no en justicia", concluye.