Marcha por el Clima reúne a 70 mil en las calles de Belém
La Marcha Mundial por el Clima ocupó las calles de Belém el sábado (15) con una muestra expresiva de la diversidad cultural y social del pueblo amazónico.

Según los organizadores, al menos 70 mil personas estuvieron presentes en la manifestación y marcharon por cerca de 4,5 km bajo un sol fuerte de 35°C. Nada más representativo para un acto que teme la falta de decisiones efectivas de combate a la emergencia climática en la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30).
La marcha fue organizada por integrantes de la Cumbre de los Pueblos y la COP de las Bajadas, y contó con la participación de representantes de organizaciones de todos los continentes, pueblos tradicionales y comunidades locales.
“Estamos aquí con todos los pueblos del mundo y movimientos sociales para un grito de alerta sobre las amenazas y los ataques a los territorios, y contra defensores y defensoras de los derechos humanos y del medio ambiente. Necesitamos que los órganos oficiales y la ONU reconozcan que, para tener una transición justa, es preciso proteger a quienes protegen la selva”, dijo Darcy Frigo, del Comité Brasileño de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos (CBDDH) y de la comisión política de la Cumbre de los Pueblos.
“Queremos expresar todas las demandas que vienen surgiendo durante la Cumbre de los Pueblos. Queremos denunciar las falsas soluciones para el cambio climático, como fondos de financiamiento para las florestas. Pedimos que no se explote petróleo en la Amazonía y que no proliferen los combustibles fósiles en todo el mundo”, dijo Eduardo Giesen, coordinador en América Latina de la Global Campaign to Demand Climate Justice.
Las ministras de Medio Ambiente y Cambio Climático, Marina Silva, y de Pueblos Indígenas, Sonia Guajajara, subieron al carro principal de la marcha para manifestar apoyo al acto por el clima. Marina Silva destacó el carácter más popular de la COP que se realiza en Brasil.
“Después de otras COP, en las que las manifestaciones sociales ocurrían solo dentro de espacios oficiales de la ONU, en Brasil, en el Sur Global, en una democracia consolidada, podemos ocupar las calles. La COP30 permite el encuentro de las periferias, de las aguas, de las ciudades, de los campos, de las selvas. Lugares que enfrentan el cambio climático. A pesar de nuestros desafíos y contradicciones, tenemos que trazar una hoja de ruta para una transición justa y terminar con la dependencia de los combustibles fósiles”, dijo Marina.
Fuerza cultural
Uno de los ejemplos de las tradiciones locales de cultura y organización social presentes en el acto en Belém fue el Arraial do Pavulagem, un grupo que divulga la música popular de Pará y amazónica, mezclando elementos regionales. El coordinador Júnior Soares entiende que es imposible hablar de tradiciones culturales urbanas sin abordar los extremos climáticos.
“Tenemos 38 años de construcción de este grupo y de las presentaciones callejeras en la región de Belém. Y las condiciones ambientales del lugar donde vivimos siempre han sido importantes para nosotros. Estamos en la marcha con una representación de nuestros ‘brincantes’ (participantes en danzas y rituales populares), sumándonos a esta lucha para pedir una mirada especial del mundo hacia la Amazonía y hacia los pueblos que viven aquí”, dijo Soares.
Marciele Albuquerque, indígena Munduruku y activista, salió a las calles para defender la demarcación de tierras de los pueblos tradicionales como política climática.
“La marcha es central para nuestras demandas, porque tiene pueblos, voces e idiomas del mundo entero. Una diversidad cultural muy grande para mostrar nuestra fuerza tanto en las calles como al mundo. Estamos en el centro de todas las discusiones en la COP30 aquí en Belém, defendiendo a las personas que viven en la Amazonía y que pagan las consecuencias climáticas de las que no son responsables”, dijo Marciele.
Movimientos sociales
El Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) llevó la demanda social por vivienda, relacionada con los problemas climáticos. Según Rud Rafael, coordinador nacional del MTST, la cuestión ambiental viene ganando cada vez más centralidad en las agendas del movimiento.
“Ya no se puede pensar en el tema de la vivienda sin pensar en el tema ambiental. Tuvimos en Río Grande del Sur, por ejemplo, un evento climático extremo que impactó a más de 600 mil personas. Ya no se puede pensar en el tema de la vivienda solo por el déficit habitacional, cuando cada evento climático extremo genera miles y, a veces, millones de impactados. La idea es poner a la periferia en el centro de las soluciones”, dijo Rud.
El acto contó con manifestantes de diferentes organizaciones internacionales. Kwami Kpondzo, de Togo, en África, vino como representante de Global Forest Coalition, y defendió la unión de todos los movimientos populares como forma de manejar los problemas ambientales globales.
“Estamos aquí para dar apoyo a las personas impactadas por el cambio climático, por la degradación forestal, por la minería, por la deforestación. Queremos posicionarnos en la marcha contra el capitalismo y el colonialismo. Estamos muy felices porque las personas unidas tienen poder y son capaces de cambiar este sistema que destruye nuestro planeta”, dijo Kpondzo.