Tierras degradadas de la Caatinga será recuperadas
La Caatinga, un importante sumidero de carbono con enorme capacidad para infiltrar agua en el suelo y recargar acuíferos en la región semiárida de Brasil, es el bioma más amenazado por la desertificación. Recuperar 10 millones de hectáreas de tierras degradadas en este bioma es uno de los principales objetivos del Plan de Acción Brasileño de Lucha contra la Desertificación y Mitigación de los Efectos de la Sequía (PAB-Brasil).

El plan, presentado el martes 16 por el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático (MMA), incluye 175 iniciativas para combatir la desertificación y recuperar tierras degradadas en todos los biomas hasta 2045.
"Con esto, buscamos impulsar todo el proceso de restauración socio-productiva, asegurando la recuperación de suelos degradados, el restablecimiento de plantas, la disponibilidad de agua, la producción de alimentos saludables, la generación de empleo y otros servicios ecosistémicos", dijo Alexandre Pires, director del Departamento de Lucha contra la Desertificación del MMA.
Según las Naciones Unidas, las principales causas de la desertificación, es decir, la pérdida de la capacidad productiva de la tierra, son la degradación ambiental provocada por el uso inadecuado de la tierra y la sequía intensificada por el cambio climático. Las regiones áridas, semiáridas y subhúmedas secas son las más amenazadas, pero en todo el mundo, el 75% de la población podría verse afectada en las próximas décadas.
En Brasil, un estudio publicado en junio por la Superintendencia de Desarrollo del Nordeste (Sudene) reveló que la desertificación amenaza la capacidad productiva del suelo en el 18% del territorio nacional. En la región de la caatinga, ubicada principalmente en el Nordeste, residen 39 millones de personas.
Biomas
Además de la Caatinga, el Cerrado y la Mata Atlántica ya están amenazados y, según un informe presentado durante el lanzamiento del PAB-Brasil, se han identificado por primera vez zonas susceptibles de desertificación en el Pantanal.
Por ello, todos los pueblos indígenas, comunidades tradicionales y agricultores familiares fueron incluidos en el registro de pago por servicios ambientales (PSA), una política pública que promueve el desarrollo sostenible pagando a quienes fomentan la conservación y mejora del medio ambiente.
"Solo juntos avanzaremos en la lucha contra la desertificación y en la mitigación de los efectos de la sequía", destacó Edel Moraes, secretario nacional de Pueblos y Comunidades Tradicionales y Desarrollo Rural Sostenible del MMA.
Entre las iniciativas previstas en el marco del PAB-Brasil se incluyen la construcción de un sistema de alerta temprana contra la desertificación y la sequía, el apoyo financiero para desarrollar planes que combatan la desertificación y mitiguen los efectos de la sequía, la creación de unidades de conservación y la mejora de la conectividad paisajística mediante la recuperación de la vegetación nativa.