Cuencas-esponja: una alternativa para reducir las inundaciones
Imágenes impresionantes de una inundación repentina en la región entre Nepal y el Tíbet, en Asia, recorrieron el mundo. En Brasil, hicieron recordar las inundaciones ocurridas en los últimos años en diferentes regiones. Con mayor frecuencia e intensidad, los fenómenos climáticos extremos tienen el mismo origen: el calentamiento global.

Según Cecília Herzog, paisajista urbana de la Red de Especialistas en Conservación de la Naturaleza, el cambio climático exige adaptaciones que vayan más allá de las áreas urbanas. Es necesario pensar en el proceso hidrológico como un todo y adaptar las cuencas hidrográficas, considera.
“El agua no respeta nuestras decisiones políticas ni nuestras convenciones y fronteras. El límite de la naturaleza es otro: tiene sus propios procesos y flujos que recorren el paisaje”, afirma.
A partir de esta idea, la especialista propone adoptar un modelo denominado cuenca-esponja, que sería una adaptación del concepto de ciudad-esponja, difundido por el arquitecto chino Yu Kongjian a principios de la década de 2000. La propuesta consiste en intervenir en los propios cursos de los ríos, mediante soluciones basadas en la naturaleza, en lugar de adaptar las ciudades para absorber, retener y reutilizar el agua de lluvia.
“Cuando se empieza a tratar la cuenca hidrográfica como una unidad de planificación, que es la unidad ideal, hay que comenzar en la cabecera y terminar en la desembocadura, recorriéndola por completo, no solo a lo largo del curso del río, sino también en todas las áreas periféricas que, de alguna manera, van a afectar lo que sucede”, explica.
Para Juliana Baladelli Ribeiro, especialista en soluciones basadas en la naturaleza y gerente de la Fundación Grupo Boticário, ralentizar el flujo del agua en la propia estructura del río es más eficaz que pensar únicamente en los efectos de las lluvias cuando llegan a las ciudades.
“El exceso de lluvia que causa problemas en las ciudades muchas veces no cayó directamente allí. El agua se ha ido acumulando a lo largo de la cuenca hidrográfica y llega a través de los ríos”, explica.
En la práctica, las principales intervenciones consistirían en proteger los nacimientos de los ríos en las zonas más altas de las cuencas hidrográficas y recuperar los bosques en las riberas de los ríos, para mantener la conectividad natural de la vegetación a través de los flujos de agua.
Juliana considera que la intervención en las cuencas no excluye las acciones en las ciudades, donde también es necesario dar salida a los flujos de agua acumulados y aumentados por las lluvias intensas.
Propone “espacios como parques urbanos, jardines de lluvia y plazas inundables, que ayuden a retener esta agua y permitan que el agua de lluvia regrese poco a poco a su flujo natural”.
Según las especialistas, la gestión integrada de las cuencas hidrográficas a partir del concepto de cuenca-esponja ya ha demostrado resultados exitosos en varios países, pero es necesario adaptar las soluciones a cada lugar y a los factores naturales de cada región.
“No podemos pensar en importar modelos. Es necesario pensar cómo vamos a transformar estos paisajes, de extremadamente vulnerables a paisajes más resilientes, cocreando a partir del conocimiento local”, defiende Cecília Herzog.