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Política

Milagro económico, exclusión social y violencia del Estado

Sin embargo, la Guerra Fría selló el destino de la frágil democracia
Bruno Bocchini, Iolando Lourenço y Paulo Virgilio - Reporteros de Agência Brasil
Publicado en 01/04/2014 - 15:40
Brasilia, DF
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© Arte/Dijor

1964 Democracia Interrumpida banner

Conocido como "milagro económico", el fuerte crecimiento en la economía brasileña a finales de los años 60 y principios de los años 70 fue uno de los momentos más destacados de la historia del país. Sin embargo, la riqueza generada no fue bien distribuida. Para quienes dependían del salario mínimo para sobrevivir, por ejemplo, el periodo representó un retroceso.

A ponte Rio-Niteroi construida no governo Médici

Puente Río-NiteróiArquivo Nacional

Clemente Ganz, director del Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (Dieese), explica que "[El Gobierno] reanudó las inversiones públicas en infraestructura y apoyó al proceso de industrialización, medidas que fueron a menudo acompañadas de restricciones al incremento de los salarios, especialmente del salario mínimo".

Datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) muestran que en 1960, el 20% de los brasileños más pobres sostenía el 3,9% del total de la renta nacional. Veinte años después, en 1980, ese mismo grupo concentraba solo el 2,8% de los ingresos producidos en el país. Ganz afirma que "el periodo del milagro económico es un período de fuerte concentración del ingreso".  Y agrega: "La desconcentración de la renta solo ocurriría a partir de mediados del año 2000."

Retirantes partem para o a região sul em busca da sobrevivencia

Sequía en la región NordesteArquivo Nacional

En la opinión de Manuel Enriquez Garcia, presidente de los economistas de Brasil, las reformas económicas llevadas a cabo durante los primeros años de la dictadura militar, entre 1964 y 1968, fueron los principales factores que llevaron a la creación de un entorno favorable para impulsar el milagro económico, entre 1968 y 1973.

"Fue la única ocasión en que se hicieron reformas de peso desde un punto de vista económico. Reformas muchísimo importantes. Se creó el Banco Central, así como la ley que rige no solo a esa entidad, sino también a todo el sistema financiero nacional. Se creó todo el mercado de capitales, todo el sistema tributario", explica García.

El país se hacía más rico, pero gran parte de la población no se beneficiaba en la misma proporción. En 1974, el salario mínimo correspondía a la mitad del poder adquisitivo de 1960. Y sostuvo, en el promedio anual, solo un 69% del poder adquisitivo de 1940. "En realidad, hubo un aumento en los ingresos estatales, un aumento en los ingresos del capital y una caída en los ingresos del trabajo", apunta Clemente Ganz.

De acuerdo con el economista Enriquez Garcia, la política salarial del régimen se dirigía a no otorgar aumentos salariales por encima de los incrementos de productividad, pero solamente recuperar los últimos índices de inflación.

"Algunos pocos sectores, en función de la falta de mano de obra más especializada, comenzaron a pagar salarios muy por encima de la tasa de inflación. Pero eso se debe a una imperiosa demanda del sector industrial por una mano de obra más calificada", explicó Garcia.

Milagre econômico favoreceu mão de obra especializada

Milagro económicoArquivo Nacional

Sin embargo, a partir de 1973, el país empieza a enfrentarse a graves problemas como resultado de la crisis del petróleo, cuando la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) redujo la oferta, causando una explosión de los precios. Fue una represalia de los países árabes de la OPEP contra el apoyo del Occidente a Israel en la Guerra de Yom Kipur. Los gastos con petróleo aumentaron la deuda exterior y por consiguiente debilitaron nuestra economía. Clemente Ganz señala que "las cuentas públicas fueron perjudicadas por el déficit que teníamos en cuenta corriente, por el valor de nuestra deuda exterior".

Un juego con cartas marcadas

Es evidente que el fin del milagro económico comprometió la supervivencia del régimen militar, pese a todo el blindaje político que se construyó a su alrededor para mantenerlo en el poder.

La dictadura brasileña duró poco más de 21 años. Durante ese período, el régimen militar mantuvo una fachada democrática para intentar legitimarse. Pero en un escenario político con dos partidos, la oposición nunca podría ganar las elecciones parlamentarias, las únicas que estaban permitidas. Y las reglas cambiarían siempre que existiera riesgo de derrota electoral.

Decretos emitidos por el gobierno militar, los llamados Actos Inconstitucionales (AI), pasaron a legitimar prácticas políticas antes prohibidas por la Constitución de 1946, la cual fue sucesivamente modificada hasta su total sustitución por una nueva constitución elaborada por la dictadura y puesta en vigor en enero de 1967.

João Vicente Goulart, filho do ex-presidente João Goulart

João Vicente Goulart, hijo del expresidente João GoulartMarcello Casal Jr /Agência Brasil

Para João Vicente Goulart, hijo del presidente depuesto en 1964, además de violar la Constitución entonces vigente, redactada por una Asamblea especialmente convocada para esa finalidad en 1945, la dictadura distorsionó el concepto de democracia. "La dictadura creó a una generación de personas a las cuales quiso hacer creer que aquello era la democracia, valiéndose de diversos artificios para que el gobierno pareciera legítimo. La gran tragedia de aquella época fue la creación de ese concepto de "democracia" a favor del golpe de Estado".

De hecho, en el texto de apertura del primer acto institucional, emitido el 9 de abril de 1964, los militares delegaron a sí mismos el poder constituyente, bajo el argumento de que habría ocurrido una "revolución". De ese modo, transfirieron el poder político de los civiles a los militares, y suspendieron por 10 años los derechos políticos de centenares de brasileños, entre ellos los expresidentes Jânio Quadros y João Goulart, además de gobernadores, parlamentarios, sindicalistas, estudiantes, intelectuales y empleados públicos. Los partidos fueron disueltos, y tras la instauración de elecciones indirectas para los cargos de presidente de la República, gobernador y alcalde de las principales ciudades del país, se cambiaron también las reglas electorales.

Así, el primer presidente militar, el mariscal Humberto de Alencar Castelo Branco, fue "elegido" indirectamente por el Congreso el 11 de abril de 1964. Por medio de actos institucionales y enmiendas constitucionales, Castelo Branco cerró las puertas de asociaciones civiles, prohibió huelgas y anuló los mandatos de diversos líderes políticos, como por ejemplo el del expresidente Juscelino Kubitschek.

El gobierno militar siguió presionando al Congreso, ya acorralado por el miedo a represalias, y logró aprobar medidas represivas, como la ley que impedía a los candidatos contrarios al régimen participar en las elecciones.

En noviembre de 1965, a través de un acto complementario, el gobierno militar instauró el bipartidismo. A continuación, creó la Alianza Renovadora Nacional (Arena), para apoyar al régimen gobernante, y el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), destinado a albergar la oposición consentida.

Manifestante é agredido por policiais no Rio de Janeiro, 1968

Manifestante es agredido por policíasArquivo Nacional

Los años de plomo

Con la muerte del mariscal Castelo Branco, víctima de un accidente aéreo en 1967, una junta militar asumió el poder y le entregó enseguida al mariscal Costa e Silva. En 1968, como reflejo de manifestaciones populares en diversos países, estallaron protestas callejeras contra el régimen militar en las principales ciudades brasileñas. Los militares exigían castigar al diputado Márcio Moreira Alves, quien en un discurso en la tribuna de la Cámara había pedido al pueblo que no asistiera a las festividades del Día de la Independencia, celebrado el 7 de septiembre. En represalia, el gobierno cerró el Congreso y emitió un nuevo Acto Institucional, el AI-5. Más comprensivo y mucho más autoritario que los anteriores, el AI-5 reforzó los poderes discrecionales de la dictadura y le concedió al Poder Ejecutivo la facultad de decretar el receso del Congreso. Además, anuló nuevos mandatos parlamentarios, suspendió derechos políticos y restringió derechos individuales. Mediante el AI-5, el régimen militar tenía el derecho a arrestar a cualquier ciudadano sin causas justificadas, mantenerlo incomunicado e incluso ocultar la detención para evitar una posible acción por parte de la justicia.

Así empezaban los años más violentos de la represión en Brasil, que recrudeció a partir de la posesión del tercer general de la dictadura, Emílio Garrastazu Médici. Médici dejará para la historia de Brasil un sangriento legado de persecuciones brutales, detenciones arbitrarias, torturas y asesinatos, actos que resultaron en la desaparición de cientos de individuos considerados enemigos del régimen. El caso más famoso es el del diputado Rubens Paiva, cuya desaparición nunca ha sido admitida por los gobiernos militares y solo ahora, tras 40 años, fue atribuida a su secuestro y muerte en 1971. Sin embargo, su cuerpo sigue desaparecido.

Rubens Paiva e a esposa, Eunice, na cidade de Brasília em 1960 (Acervo Família Rubens Paiva/Divulgação)

Rubens Paiva y su esposa, Eunice, en la ciudad de Brasilia, en 1960Acervo Família Rubens Paiva/Divulgação

En 1974, Ernesto Geisel se convirtió en el cuarto general a asumir el poder. Presionado por la reducción económica provocada por la crisis del petróleo, Geisel vislumbró el fin del régimen militar y propuso estratégicamente lo que llamó de "apertura política lenta, gradual y segura". Poco después, la clara victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias mostró que el país tenía prisa por deshacerse de los militares.

Sin embargo, a pesar del supuesto compromiso de poner fin al régimen militar, el Estado y su violenta máquina de represión seguían cobrando víctimas. La muerte del periodista Vladimir Herzog, en 1975, es considerada un punto de inflexión en el proceso de apertura. Editor del telediario de la TV Pública del estado de São Paulo, Herzog fue llamado a declarar en la sede del Destacamento de Operaciones de Informaciones - Centro de Operaciones de Defensa Interna, el infame DOI-CODI, conocido como uno de los centros de tortura más temidos de aquel estado. Herzog no salió con vida del local, y las autoridades emitieron un certificado de defunción falso, en el cual se atribuía su muerte a un suicidio. Una foto de su cuerpo colgando del cinturón fue divulgada por el DOI-CODI, causando profunda indignación en todo el país. La foto también fue reproducida por periódicos y revistas en todo el mundo. La celebración de un acto ecuménico en homenaje a Herzog reunió a miles de personas dentro y fuera de la Catedral da Sé, y contó con la cobertura de la prensa internacional. Toda esa repercusión provocó una crisis de Gobierno, que culminó con el cese del ministro del Ejército. Pero eso no cambió la esencia arbitraria del régimen.

En abril de 1977, Geisel cerró el Congreso y modificó las reglas electorales por medio de un decreto presidencial dirigido a evitar una nueva victoria de la oposición. Pero la estrategia fracasó: El MDB ganó las elecciones legislativas del año siguiente y obligó el Estado a la apertura política que resultaría en la democratización del país.

Traducción: Lucas Magdiel


Fonte: Milagro económico, años de plomo, João Goulart, Jango, Rubens Paiva, Vladimir Herzog