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Política

Sufragio femenino en Brasil: una victoria ante la misoginia histórica

La retórica sexista ha socavado el sufragio femenino desde 1890
Luiz Claudio Ferreira – Reportero de Agência Brasil
Publicado en 09/08/2026 - 09:00
Brasilia
Brasília - DF - 30/07/2026 - Conquista do voto feminino no Brasil resistiu à misoginia histórica. (Em 1955, eleitora vota para presidente da República, no Rio: direito arduamente conquistado. Foto: Acervo Arquivo Nacional
© Acervo Arquivo Nacional

Las declaraciones sexistas han resonado a lo largo del tiempo. “Mi mujer no votará”, dijo el senador Coelho e Campos, miembro de la Asamblea Constituyente de Brasil en 1891. Ese mismo año, otro legislador, Serzedelo Corrêa, afirmó que involucrar a las mujeres en las pasiones y luchas políticas era“despojarlas de su santidad”.

Más de 135 años después, esta retórica violenta ha resurgido.“Estadísticamente, las mujeres votan mal, especialmente las solteras. Las casadas tienden a seguir el ejemplo de sus maridos”, afirmó el influencer Paulo Figueiredo, nieto del expresidente brasileño João Figueiredo.

La retórica que ha atacado el voto femenino a lo largo de la historia de Brasil puede interpretarse de diversas maneras como una reacción a los avances en los derechos de las mujeres, según explicaron varias expertas en sufragio a Agência Brasil. Ellas observan que, desde una perspectiva histórica y política, lo que destaca no es la novedad del discurso, sino su persistencia y las amanezas que representa.

“Lucha permanente”

Por otro lado, la historia del movimiento sufragista es una valiosa fuente de inspiración para acciones de resistencia.“El lenguaje ha cambiado, pero la lógica patriarcal, misógina y sexista sigue siendo la misma”, afirmó la profesora de Derecho Fernanda Abreu de la Universidad Estatal de Río Grande del Norte (UERN).

La investigadora subraya que el sufragio femenino en Brasil fue un logro obtenido frente a la resistencia del Estado y de una sociedad sexista. No fue una concesión espontánea. “Los derechos no se mantienen por sí mismos. Requieren una lucha constante”, señaló.

Abreu indica que estas declaraciones que cuestionan el sufragio femenino resurgieron en 2026 con una fuerza“preocupante”.

“Parece absurdo, pero es cierto. Desde un punto de vista jurídico y constitucional, cualquier discurso que cuestione el sufragio femenino en Brasil viola el artículo 14 de la Constitución de 1988, que establece el sufragio universal sin distinción de sexo”, afirmó.

La profesora añade que esa retórica también viola el artículo 5, que prohíbe cualquier forma de discriminación. Además de ser inconstitucionales, esas declaraciones podrían constituir un delito de incitación al odio. La experta señaló que se están realizando gestiones para que la Fiscalía General de Brasil aborde la cuestión.

La investigadora observa que opiniones como las del influencer Paulo Figueiredo están directamente relacionadas con el movimiento antifeminista en EE. UU., que aboga abiertamente por eliminar el sufragio femenino.

Brasília - DF - 30/07/2026 - Conquista do voto feminino no Brasil resistiu à misoginia histórica. (Alagoana Almerinda Farias Gama). Foto:  Acervo Arquivo Nacional
Sufragista brasileña Almerinda Gama (1899-1999) fue una de las primeras mujeres negras en involucrarse activamente en la política de Brasil - Archivo Nacional

Inteligencia diferenciada

Desde una perspectiva histórica, la investigadora Cibele Tenório, de la Universidad de Brasilia (UnB), señala que la repetición de este tipo de ataques durante más de un siglo es“absurda”, pero no sorprendente debido a la naturaleza estructural del sexismo.

“Las sufragistas del siglo XX libraron una auténtica batalla y mostraron una inteligencia excepcional para garantizar este derecho para todas nosotras”, afirmó.

Periodista y estudiante de doctorado en Historia, Tenório es la biógrafa de la sufragista brasileña Almerinda Gama (1899-1999), quien fue una de las primeras mujeres negras en involucrarse activamente en la política de Brasil.

Tenório argumenta que, frente a los ataques que persisten hasta hoy, es necesario estar alerta ante cualquier amenaza, incluso si no se concreta en una propuesta real para revocar los derechos de las mujeres. Sin embargo, las ofensivas basadas en el género pueden ser parte de una estrategia para detener el avance de estos derechos.

“Sin embargo, de alguna manera, pueden causar malestar o desalentar la participación, lo cual es peligroso”. Ella recuerda que, en 1890, la Asamblea Constituyente brasileña rechazó el sufragio femenino, argumentando que las mujeres no eran aptas para la política.

Resistencia

En 2026, en un país donde las mujeres constituyen más del 53% del electorado, atacar su voto también es visto como una táctica de intimidación política, según los investigadores.

De acuerdo con el Tribunal Superior Electoral del país, más de 83 millones de mujeres brasileñas podrán votar en 2026. El número de hombres con derecho a voto es de casi 75 millones. Respecto a la educación formal, la mayoría de las mujeres ha completado la enseñanza secundaria (29,28% en comparación con el 26,35% de los hombres). Entre las votantes, el 13,08% tiene educación universitaria antel el 9,1% de los hombres.

Este es un panorama de resistencia: las mujeres representan la mayoría de la población brasileña (51,5 %), pero sus derechos son menoscabados y se desalienta su participación en el mercado laboral y en la política. Según explica la profesora Hildete Pereira, investigadora en economía y estudios de género en la Universidad Federal Fluminense (UFF), la lucha no es fácil porque en Brasil se fomenta que las mujeres asuman el papel de cuidadoras en lugar de representantes.

Desde el punto de vista étnico, entre las mujeres que votarán este año, el 51,76% son pardas, el 10,96% son negras y el 35,71% son blancas. Otros datos oficiales indican que la mitad de las votantes se identifican como solteras.

Las investigadoras sostienen que estos discursos son parte de lo que la teoría feminista llama“backlash” (que se traduce como“reacción violenta”) por parte de los hombres. Cada vez que se logra un avance en derechos, surge un intento de vulneración debido a la estructura misógina.

“Cuanto más progresan las mujeres, más se resisten las estructuras que sostienen la misoginia, el patriarcado y el machismo”, dice Fernanda Abreu.

Espacios de violencia

Los expertos indican que la primera Constitución republicana de Brasil, promulgada en 1891, rechazaba explícitamente el sufragio femenino, argumentando que las mujeres eran intelectualmente incapaces de participar en la vida pública y debían limitarse a la esfera doméstica.

Históricamente, las sufragistas fueron ridiculizadas en la prensa y en los círculos sociales, y frecuentemente se las llamaba“hombres-mujeres”. Esto ocurría porque legalmente se consideraba a la mujer casada como dependiente de su marido y a la soltera, de su padre.

Brasília -Df -30/07/2026 - Conquista do voto feminino no Brasil resistiu à misoginia histórica. ( Leolinda Daltro) Foto: Acervo Arquivo Nacional
Leolinda Daltro [1859-1935], fundadora del Partido Republicano de las Mujeres y una de las líderes más destacadas del movimiento sufragista - Archivo Nacional

La profesora e historiadora Ana Prestes, de la Universidad de Brasilia (UnB), señala que las burlas en la prensa se reflejaban incluso en caricaturas.

“Contamos con muchas caricaturas de esa época que muestran a un hombre con delantal en casa y a una mujer con traje en la calle, con el objetivo de ridiculizarlos. Esta burla estaba dirigida especialmente a los hombres que se atrevían a apoyar el sufragio femenino”.

Este argumento, según la profesora Fernanda Abreu, se utilizó para negar a las mujeres la capacidad de votar conforme a sus propios intereses.“En el ámbito de los derechos jurídicos individuales, en 1919, a Leolinda Daltro [1859-1935], fundadora del Partido Republicano de las Mujeres y una de las líderes más destacadas del movimiento sufragista, se le rechazó su candidatura al gobierno municipal del Distrito Federal”.

Leolinda Daltro fue, de hecho, una de las personas más duramente atacadas por la prensa brasileña de la época, señala la profesora Ana Prestes.“Los periódicos encontraron la manera de presentar sus actividades como las de una alborotadora, una mujer que quería sembrar el caos a su alrededor”, afirmó.

Las investigadoras señalan que el Código Electoral de 1932 incluía la obligación de que una mujer casada necesitara el permiso de su marido para votar. Esta cláusula se eliminó del texto definitivo tras una intensa presión de las sufragistas.“Nada se logró sin lucha y una estrategia inteligente para ganar aliadas a esta causa”, afirmó Cibele Tenório.

Las estudiosas consideran que la oposición al sufragio femenino no fue solo una cuestión de conservadurismo aislado, sino que se institucionalizó como política pública y en normas jurídicas.

Ellas destacan que un momento clave en la historia del movimiento sufragista femenino en Brasil ocurrió en 1910 con la creación del Partido Republicano de las Mujeres, el primer partido político de este tipo, que en 1917 organizó una marcha de 90 mujeres en el centro de Río de Janeiro para defender su causa.

Las sufragistas fundaron periódicos y escuelas para debatir el tema y contrarrestar la retórica sexista que dominaba los medios tradicionales.

En medio de la efervescencia cultural y científica de las primeras décadas del siglo XX, las mujeres lucharon por diversos derechos, como explica Marlise Matos, profesora de ciencias políticas del Centro de Estudios e Investigaciones sobre la Mujer de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG).

Ella explica que las mujeres luchaban por otras dos causas importantes: un mayor acceso a la educación y al mercado laboral.“Sin duda, obtener el derecho al voto fue esencial para convertirse en ciudadanas plenas. Esto se logró en un contexto de gran tensión y conflicto”, afirmó.

Brasília - DF - 30/07/2026 - Conquista do voto feminino no Brasil resistiu à misoginia histórica. (Bertha Lutz na conferência de fundação da ONU, em 1945: diplomata e cientista também lutou pelo voto feminino. Foto: Acervo Arquivo Nacional
Bertha Lutz (1894-1976) se convirtió en una de las figuras más destacadas de la lucha por el sufragio femenino- Archivo Nacional

No es casualidad que Bertha Lutz (1894-1976) se convirtiera en una de las figuras más destacadas de esta lucha.“Sabía cómo movilizar a la gente e incluso involucrar a las personas más conservadoras en la búsqueda de aliados”, señaló Cibele Tenório.

En 1922, la Federación Brasileña para el Progreso de la Mujer colaboró con los gobernadores estatales, presionó al Congreso y organizó manifestaciones.“Utilizó la prensa nacional e internacional y estableció varios vínculos con el movimiento sufragista mundial”, añadió Abreu.

Avances legislativos

Las investigadoras entrevistadas por Agência Brasil creen que el hito más importante es el Decreto n.º 21.076 de 1932, el primer código electoral brasileño, que garantizó el derecho de las mujeres a votar de forma secreta. Este derecho fue consagrado en la Constitución de 1934. Brasil se convirtió en el cuarto país del mundo occidental en otorgar a las mujeres el derecho al voto, después de Canadá, Estados Unidos y Ecuador.

En virtud del Código Electoral de 1946, el voto se convirtió en obligatorio para las mujeres alfabetizadas. Este cambio cumplió 80 años en mayo. La Constitución promulgada el 18 de septiembre del mismo año confirmó esta norma. La Constitución más reciente, la de 1988, eliminó el requisito de alfabetización.

La profesora Marlise Matos, de la UFMG, considera que el Gobierno brasileño debe reafirmar su compromiso con los derechos políticos de las mujeres y fortalecer las campañas de información y concienciación sobre la participación en las elecciones.

Ana Prestes, de la UnB, indica que fortalecer la educación formal es una forma de resistencia.“Algo que he observado en mi investigación es que muchas sufragistas eran profesoras o trabajaban en programas educativos”.

“Eran personas que también defendían la educación y la creatividad”, añadió. Recuerda que Bertha Lutz llegó a organizar un vuelo sobre Río de Janeiro para lanzar folletos.“Eran audaces, persistentes y habilidosas organizadoras”, afirmó.

Por ello, es esencial acabar con el olvido y la invisibilidad de las mujeres que lucharon por grandes causas, como el sufragio femenino, la educación y los derechos laborales, sostiene la profesora Hildete Pereira, investigadora de la UFF.

En su opinión, la dependencia económica actúa como una barrera social que perpetúa la subordinación incluso en la actualidad. Además, el mercado laboral por sí mismo ofrece salarios más altos a los hombres debido al sexismo estructural. Históricamente, destaca que las políticas públicas deberían reforzar el papel de las mujeres en la sociedad, como su participación en la política.

“Estas mujeres de finales del siglo XIX y principios del XX nos enseñan, tantos años después, que debemos participar y no rendirnos”, afirmó la Hildete Pereira.