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Salud

Aumenta el consumo de ultraprocesados en comunidades tradicionales

La accesibilidad y el precio impulsan el cambio alimentario
Alana Gandra - Reportera de Agência Brasil
Publicado en 10/05/2026 - 09:00
Río de Janeiro
Boa Vista (RR), 15/02/2023, Criança se alimenta em frente ao Hospital de Campanha Yanomami montado na Casa de Saúde Indígena - Casai.
© Rovena Rosa/Agência Brasil

El consumo de alimentos ultraprocesados ha aumentado de manera constante entre los pueblos y comunidades tradicionales de Brasil, mientras que alimentos que históricamente formaban parte de su dieta, como las frutas y los frijoles, han perdido espacio.

Esta es la conclusión de un estudio que investigó el consumo de alimentos ultraprocesados por 21 personas de comunidades tradicionales, como quilombolas, ribereñas, agroextractivistas, habitantes de terreiros, pueblos gitanos, pescadores artesanales, caiçaras y pueblos no indígenas.

La investigación fue coordinada por la profesora y nutricionista Greyceanne Dutra Brito, doctoranda en Salud Pública en la Universidad Federal de Ceará (UFCE), utilizando datos del Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional (SISVAN) del Ministerio de Salud, recopilados entre 2015 y 2022.

Aunque los resultados varían entre los grupos analizados, los investigadores consideran que el panorama general es desfavorable. La mayoría de los grupos encuestados vive en zonas rurales y cultiva sus alimentos mediante la agricultura familiar.

Entre los niños de dos a cuatro años, el consumo de hamburguesas y embutidos aumentó un 3,87% entre 2015 y 2022. Entre los niños de cinco a nueve años, creció un 5,59%.

Entre las adolescentes embarazadas, hubo una disminución en el consumo de alimentos tanto saludables como no saludables. En cuanto a los alimentos saludables, el consumo de legumbres disminuyó un 3,65% anual y el de fruta fresca un 2,9% anual.

"Entre los alimentos no saludables, observamos una reducción del 1,18% en el consumo de alimentos ultraprocesados, del 3,22% en bebidas azucaradas y del 3,31% en galletas rellenas, dulces o golosinas anualmente", explica.

En el caso de las embarazadas adultas, también hubo una reducción anual del 2,11% en el consumo de fruta fresca. Por otro lado, se registró un leve incremento del 0,71% en el consumo de verduras. "Pero al menos hubo un aumento", comenta.

Entre los adultos, el consumo de hamburguesas y embutidos aumentó un 4,7% anual, mientras que el de verduras creció un 3,3% anual. Una tendencia similar se observó entre los ancianos, con un incremento del 5,84% anual en hamburguesas y salchichas, y un aumento del 1,78% en el consumo de verduras.

Durante el periodo analizado, los investigadores observaron que estas poblaciones tienen un acceso más fácil a alimentos ultraprocesados, en parte debido a la movilidad. Greyceanne Dutra Brito destacó factores socioeconómicos relacionados con el bajo costo de estos alimentos, así como el atractivo de la publicidad y el uso de aplicaciones de delivery.

"En definitiva, este fuerte acceso publicitario también puede alcanzar estos territorios", afirma.

Deterioro de la dieta

Según Brito, el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados puede llevar a carencias nutricionales como la falta de hierro, fibra, vitaminas y minerales, y se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, además de obesidad.

El estudio es pionero en evaluar la tendencia temporal de los marcadores de consumo alimentario de pueblos y comunidades tradicionales de todo el país. La investigadora considera que los hallazgos contribuyen a la literatura científica y pueden respaldar el fortalecimiento de políticas públicas para fomentar una alimentación saludable y sostenible.

La nutricionista destacó, entre las posibles medidas, la regulación de la venta de alimentos ultraprocesados y el desarrollo de estrategias de educación alimentaria y nutricional para las poblaciones estudiadas.

Territorios

La garantía del consumo de alimentos saludables para estas poblaciones estudiadas también está relacionada con la seguridad de sus territorios, explica la nutricionista.

"Una de las primeras acciones a considerar sería el cultivo de alimentos propios. Dado que los alimentos ultraprocesados son parte de la vida diaria de estas poblaciones, su acceso a estos territorios, en su mayoría rurales, se facilita en cierta medida. Por lo tanto, si esos alimentos llegan desde la ciudad al campo, es porque ya existe ese comercio", afirma.

La profesora reflexiona que si el consumo de alimentos ultraprocesados aumenta con el tiempo, significa que estas poblaciones llevan más tiempo sufriendo la falta de este territorio, lo que también perjudica a los profesionales sanitarios que trabajan en las regiones.

El estudio se publicará oficialmente el día 11 en la revista Ciência & Saúde Coletiva.